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Crítica / Crónica  de  PIROART.COM - portal de pirotecnia

FECHA.disparo: 26/06/2010 / Publicación: 26/06/2010
Espectáculo: Fuegos artificiales / Castillo Buscar más de este CONTENIDO : Fotograf%EDas+de+fuegos
CERTAMEN: Burgos
EMPRESA: Xaraiva
Diseñador: do Spiritu Santo García, Luis
ÍNDICE: Artículo: 1319 / Disparo: 1863
Importancia: de Archivo / Portada: Falso
Contenido: Fotografías de fuegos
Firmado en:

Espa%F1a+%2F+Spain

  Burgos
Firmado.por: Pagola Erviti, Mikel
 
Xaraiva encandila al público con una abrumadora demostración de derroche y potencia
Segunda sesión (de 7) de la V Muestra Internacional de las Fiestas de San Pedro y San Pablo de Burgos 2010


La firma gallega XARAIVA (de Verín, Ourense), fue la segunda en participar en esta quinta edición de la Muestra Internacional de Fuegos Artificiales de Burgos 2010. Su espectáculo fue abrumador por la cantidad de material utilizado, por la calidad del mismo y por la intensidad del ritmo en su lanzamiento. Lo cierto es que entre el público se llegó a comentar, a bote pronto, que esta sesión sería recordada como una de las más fuertes, potentes o impresionantes vistas en Burgos en estos últimos cinco años (hasta anoche, claro). Si bien certificar esto sería un poco arriesgado sí que es cierto que esas interpretaciones no iban muy desencaminadas. Y es que el segundo participante de 2010 había montado tres hileras principales de herramienta, con las baterías pegadísimas entre ellas (se pueden ver fotografías en la parte de abajo de esta página). El montaje era imponente, y más teniendo en cuenta el limitado espacio de la zona de fuegos burgalesa.

Todo iba a ser a lo grande. El inicio ya lo dejó claro incluso: surgió un prefinal multicolor de repente. Tal fue la fuerza e intensidad con que Luis do Spiritu Santo García comenzó el disparo que hubo quien pensó que se le había disparado el final de forma fortuita. Pero aquello no acababa al tiempo que derivaba hacia un final de apoteosis. Minuto y medio (aproximadamente) fue lo que duró aquel "final" del principio. ¿Cómo no iba a ganarse al público así? Se lo ganó, efectivamente. Fue tal la cantidad de artificios que puso en marcha para este "aperitivo", y tanto el tiempo en que lo alargó, que ya en ese momento empezó a evidenciarse que esto podía afectarle a la vertebración del espectáculo según continuara el mismo. Y es que el final de este inicio, al dilatarse tanto, dio la sensación de pasar por encima del primer enlace entre secciones continuándose el fuego hasta la siguiente escena. Esto ocurrió porque el disparo fue tan vivo en general, que se agolpaba todo el fuego uno seguido del siguiente. Iba como una locomotora.

Lo siguiente que hizo tras esta apoteosis inicial, y ya más pausadamente, fue abrir candelas de color calabaza en pavo real. Con esto se observó otra cosa que sería característica del resto del disparo: los de Verín organizarían todo en alturas controladísimas para que, continuamente, hubiera composiciones de fachada en el aire. Y esto es muy de agradecer porque llegó a crear, más tarde, hasta cuatro alturas perfectamente discernibles (y eso no es moco de pavo). En fin, que íbamos por las candelas calabaza. En esa altura empezó a ofrecer crosetes del mismo color calabaza abajo y en rojo arriba y luego en verde. Tras eso se pasó a la sección de geométricas de colores acompañadas de coconuts. Todo iba abajo acompañado con trazantes en el ascenso. El fuego ganó en importancia (engordaba), para pasar a quemar unos muy bonitos crosetes rojos con trazo blanco (con cola). Todo el espectáculo siguió la misma estructura de ir muy fuerte siempre en las diferentes secciones y de arrebatarlas añadiendo, si cabe, más fuerza. Así, de arrebato en arrebato, el fuego general quedaba muy potente siempre. Había empezado tan fuerte que debía mantener cierto "estilo" siguiendo continuamente con verdaderas "animaladas" de material.

Pero XARAIVA, a parte de llamar la atención por la abrumadora cantidad de fuego que llevaba, resultó que, además, ofrecía un material extraordinario. Ejemplo de esta aseveración es la fachada en plata con que continuó el espectáculo: cuatro alturas de fuego con volcanes abajo, carcasitas a media altura, colas de candela por arriba y remate superior no de una, sino de varias piezas japonesas, continuamente. Cuatro alturas o pisos perfectamente colocados y con una calidad de fabricado excepcional. Bellísimo, todo en plata.

Después llegó el momento de darle el toque galaico-portugués con los fugaces de varios colores: con una importante cantidad de fugaces desde carcasas (ya que en Burgos no está permitido el uso de varilla). Luego hubo candelas de sauce con cola de lentejuela malva acompañadas, en la parte superior, con lentejuelas verdes cayendo desde lo alto. Esto iba, además, con un pie a juego abajo. Muy completo, como es habitual en XARAIVA. Esta sección la terminó toda ella en malva, cayendo poco a poco.

Repasaré ahora, de forma rápida, casi todo lo que hizo este gran equipo gallego:

  • flashes o relámpagos de colores rojo naranja y verde,

  • candelas de oro viejo con estela de lentejuela verde acompañadas arriba de lentejuelas iguales y con pies de volcán, abajo (tres alturas, por tanto, en fachada, con lentejuelas buenísimas),

  • focos de caída lenta en verde y rojo que terminaron todos sólo en rojo sólo, muy luminosos (de magnesio), que fueron realmente impresionantes,

  • apertura en "v", de copo blanco, para meter, sobre ésta, unas magníficas farfallas dobles con centro de diamantina dorada con cambio a punta de color (realmente deliciosas),

  • apertura de candelas en abanico, con cola de lentejuela oro acompañadas arriba con oro nuevo con toques de rojo (muy fijo y, como se ve, también en fachada simple),

  • sección de cracker variado (diversos efectos de este tipo como arañas y peonías), con un final muy interesante de sorprendentes culebrinas de doble efecto (cambiaron de cola según bajaban),

  • espectaculares cabelleras doradas larguísimas,

  • imponente fachada de kamuro en varias alturas, metiéndole cambio a punta de color en verde y rojo,

El padre de Eva do Spiritu Santo Fernández, tras semejante menú de delicatessen (¡vaya calidad de efectos, por Dios!), tras un banquete pantagruélico, comenzó con un prefinal multicolor, también potentísimo, ya más habitual (peonías, crisantemos, etc), de todos los tipos y colores.

Hasta ese momento, todo, como decimos, había sido una fascinante sucesión de cantidad de muy buen material. Aunque podría decirse, en principio, que, la inmensa cantidad, además de ser lo más llamativo, iba a ser lo más beneficioso para el pirotécnico. Pero ocurre, a veces, que disparar mucho material acarrea ciertos problemas como la multiplicación de cualquier pequeño mínimo error que pueda haber. En este sentido (en el de la afectación de la cantidad a otros aspectos de la quema), anotaré que me llamó la atención una cosa: en algunas fachadas de varias alturas el arrebato general iba arriba (como es usual), sí. Pero quedaba como re-arrebato descolgado el cierre de las carcasitas que iban a media altura. Es decir: arrebataba en lo alto y en mitad, pero se quedaban descolgadas las piezas de esta altura media, cosa sin mucho sentido, estructuralmente hablando.

El final, tras el bombardeo de color, contó con tantos golpes de truenos (con algún otro efecto de sonido como roncadoras -algo muy acertado, por cierto-), que se llegó a perder el hilo conductor, la tensión, que es exigible en este momento culmen. Un cierre, otro, otro, otro... No se sabía si el siguiente era el último, el penúltimo o si habría o no habría más. Esta sensación, lejos de interpretarse como "creadora de sorpresa", produce cierta inseguridad expresiva. A toda esta parte, de tipo rúbrica (porque es muy personal, muy artística), a todo aquello que va más allá de un bombardeo habitual, debe exigírsele un sentido, un amaneramiento específico y reconocible: una entonación. Y aquí, con tanta aliteración de repique de truenos, algo lento además, se difuminó la tensión natural que crea la apoteosis. Resultó algo desproporcionado en cuanto a repeticiones. Es más: lanzó, por fin, una bellísima e impresionante palmitada de espigados blancos abiertos en pavo real, con volcanes rojos que los sostenían por debajo. Hizo varias pasadas inmediatas y así, con color y forma (el gran abanico de maravillosos tranzantes blancos), volvío a ganar fuerza expresiva para, ahora sí, terminar, no sin antes, volver a meter truenos de nuevo. Pero estos últimos "toques" de truenos ya tuvieron otro "toque" (valga la redundancia). Se hizo una andandada central, luego dos laterales (en columna), y otra última central más alta. Y aquí la inmediatez de sucesión coreográfica estuvo mucho más lograda además de contar con el hecho de existir una "danza" muy interesante entre esos tres pasos (1. central, 2. dos columnas laterales, 3. impactante final más alto con andanada de resultado totalmente hermético). Ahí sí, ya acabó. Me atrevería a decir, por tanto, que todas las andanadas de trueno anteriores al espigado blanco y rojo, podía haberlas evitado (directamente), o haberlas concentrado más al menos para no romper el hilo rítmico conductor.

Sería inexcusable por mi parte, no obstante, obviar el decir que el público acogió toda esa colección de rúbricas y re-rúbricas (de finales y refinales) de XARAIVA con tal grado de aturdimiento, satisfacción e impresionabilidad, que al final no pudo sino aplaudir a rabiar. El respetable supo y quiso agradecer a este magnífico pirotécnico gallego el derroche de material y de calidad. Se merecía una ovación potente y así fue. El estruendo y la alegría se adueñaron del espacio tras callar los fuegos. El espectáculo había sido realmente digno de tal sentir y así lo aseveraron las palmas y los pitos de regocijo del público. Ciertamente, más que el final, lo que fue impresionante (por calidad, alturas, diseños, cantidad y por brío), fue todo el espectáculo. Una gran apuesta y un gran trabajo de esta importante empresa acostumbrada a ganar (¡el primer premio!), en casi todo lo que ha tocado estos últimos años (Bilbao 2004, Valladolid 2004, Valladolid 2005, León 2007, Vitoria 2008, "Campeón de Campeones" de Bilbao 2008, Valladolid 2008, y el "Ganador de Ganadores" de Vitoria 2009).

 

A CONTINUACIÓN, PIROART.COM LES OFRECE LAS MEJORES IMÁGENES FOTOGRÁFICAS:

Nota a los lectores. Como podrá observarse abajo, a partir de marzo de 2008 PIROART.COM ha cambiado el color del fondo del recuadro donde se muestran las fotografías, aclarándolo ligeramente para diferenciarlo del fondo negro de las propias fotos. Esto se ha hecho para que se aprecie mejor el tamaño total de la imagen y, sobre todo, su contenido (en las que muestran dos o más alturas de fuego). De esta forma se ve más claramente donde empieza y termina cada imagen.

Las imágenes que continúan se muestran en orden cronológico de disparo:

Así empezó el "prefinal" con que los gallegos iniciaron su disparo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Luis do Spiritu Santo García y su hija Eva do Spiritu Santo Fernández, acompañados de Enrique Martín Correa, ante el imponente montaje de morteros para su disparo en Burgos 2010.

Ante el Teatro Principal de Burgos, el equipo de montaje de XARAIVA, con sus propietarios al frente (Luis do Spiritu Santo García y su hija Eva do Spiritu Santo Fernández). Entre ellos están Aurelio Padrón González, Enrique Martín Correa, Juan José González Fernández, José Manuel Rodríguez García y Miro Paradela Cid.

Para ver todo el personal de XARAIVA que figura en la PIROTECA© de este portal, visitar su ficha de empresa.

Parte del jurado de Burgos 2010 con los pirotécnicos de XARAIVA (derecha) y de Europlá (en el centro).

Eva do Spiritu Santo Fernández y Enrique Martín Correa revisan los elementos del disparo una hora antes de la ignición.

 

 

 

 
 

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