Tras la sesión de fuegos artificiales que realizara la noche anterior en Gamonal pirotecnia ZARAGOZANA (fuera de concurso por ser la ganadora de la edición 2006 -ver más información-), anoche se celebró la cuarta colección pirotécnica del certamen competitivo de Burgos. Cuarto día de fuegos en las fiestas de San Pedro y San Pablo, pero tercer día de fuegos a concurso. Y esta tercera sesión de entre las principales corrió a cargo de la firma catalana Igual.
Lo primero que hay que destacar en su disparo es que la disposición en fachada fue perpendicular al frente de disparo (y de público), que es el habitual en Burgos. La empresa montó casi todo en el sentido del cauce (de forma alargada), cuando la situación de los espectadores y del jurado es radicalmente distinta (puesto que los fuegos tienen que ser encarados en Burgos hacia los puentes, perpendicularmente al río). Este hecho, que la empresa intentó subsanar una vez terminado el montaje (girando algunos palmitos de candelas, etc), hizo que la gran parte de los diseños en fachadas no se apreciasen (porque el público los veía "de canto"). Por ejemplo: era evidente que, en varios momentos, estaba realizando espigados cruzando efectos salidos de candelas romanas, formando media fachada (en altura). Pues bien: se veían todos los troncos de los meteoros juntos, apareciendo (o pareciendo estar) mezclados sin sentido.
En Burgos hay que demostrar que, al tener que disparar desde un lugar muy estrecho, se viene con la idea muy meditada para aprovechar lo mejor posible el espacio aéreo que se puede usar (con una limitación de calibre máximo de 100 milímetros). Como se podrá apreciar en las fotografías inferiores, los lanzamientos de Igual se apreciaron todos como si fuesen del mismo estilo: rellenos tallos verticales con remates de varias piezas superpuestas una encima de otra (que, estaban separadas en el espacio pero que, al verse de lado, se veían mezcladas).
Dejando este tema a un lado, también hay que destacar otras cuestiones del fuego catalán de anoche. Una de las principales es que la vertebración del disparo resultó, sobre todo al comienzo, algo monótona y descafeinada. Decimos esto porque se abusó de realizar un lanzamiento en goteo continuado cambiando los efectos que se presentaban. Ora una peonía, ora un crisantemo, ora una geométrica... No fue el típico disparo estructurado principalmente en secciones con arrebatos finales. Es cierto que de esto hubo, pero a partir del primer tercio del fuego.
Dicho esto, hay algo que cabe subrayarse con especial énfasis: los oros. Igual trajo a Burgos sus mejores galas doradas en una noche algo más desapacible que las anteriores y sobre todo, con más viendo que en las dos sesiones previas del concurso. Pues aún con viento, las palmeras, los sauces y los excelsos kamuros demostraron ser de primerísima calidad. El aire reinante aceleró la combustión de las chispas y, lo que era más evidente: las desplazaba. Pues en estas malas condiciones hay que reconocer que los artificios en oros se comportaron maravillosamente bien. Trazaban perfectamente y aguantaban muy bien y mucho. Fue, sin duda, el mejor material de la noche y, además, no se escatimó en él puesto que hubieron varios momentos donde se utilizó.
Se puede destacar también que se vieron varios efectos de focos fucsias o rosas y también rojos, con un poderoso brillo. En ocasiones, incluso, podría considerarse tan cegador que se veía "quemado".
Un "pero" realmente evidente fue que la firma catalana utilizó, hasta en dos ocasiones, cajas chinas solas (sin acompañamiento superior ni nada), en dos momentos diferentes. Fue algo que, a todas luces, poco aconsejable dentro de un concurso internacional como es esta II Muestra de Burgos.
Se vieron cocos, y arañas, en tonos plateados. También peonías con aspas (sobre todo en la apoteosis). El final, que se realizó ordenando gamas de colores sucesivos (como se puede apreciar en las fotos últimas de la sesión), fue contundentemente cerrado con una larga sesión de truenos aéreos. Esta mascletá nocturna en el cielo comenzó con truenos "marrones" (sin titanio ni estela al subir ni nada) y continuó con truenos con titanio con un posterior volcán de serpentinas blancas para acompañar la última andanada larga de truenos (también con titanio). Aunque esta realización, pudo, quizás, haber estado algo más cuajada puesto que los tres bloques de truenos sucesivos se alargaron mucho, faltando dotarlos de un concepto estético más perfilado.