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Otro año más, la Asociación de Amigos de la Pólvora fue la organizadora del ya tradicional disparo al antiguo estilo "traca" en la falla "Conde Altea - Almirante Cadarso". El autor del diseño del espectáculo y responsable del mismo fue so Juan García Estellés, síndico de la asociación. Para ello estuvo arropado por casi la todalidad de los miembros de la misma. Este tipo de disparo denominado en "engraellat" por la disposición de las diferentes "tracas" o cañoncitos, fue el histórico precedente de la actual mascletá moderna. Se realiza disponiendo ordenadamente cañones de diversos calibres y tamaños según la previsión del "mestre" o realizador. Los cañones, cargados de pólvora fina por su boca, están atacados o tapados con arcilla compactada. En su parte inferior tienen una mecha que comunica el fuego al interior del tubo, provocando una violenta deflagración del contenido que, al estar prensado, logra realizar un gran ruido.
En esta ocasión el montaje se dispuso en la misma calle Almirante Cadarso, pero al lado contrario de la falla en comparación con los años precedentes. También hubo otra diferencia y fue que los cañones no fueron clavados en el asfalto (para evitar daños al pavimento y porque esta operación resulta muy costosa en cuanto a mano de obra y tiempo). La meticulosa distribución de cañones era espectacular. Una serie de mechas lentas unían unos morteros con otros. Varios disparadores, ayudantes de García Estellés, como Ricardo Bronchú López, el joven Luis Álamo Villalva o Ernesto, ayudaron a dar fuego a los distintos elementos. Se esperó a que la Fallera Mayor de Valencia llegara para amadrinar el acto.
Como cabía esperar, las detonaciones fueron muy violentas, algo que atrajo, como siempre, al numeroso público congregado. La curiosidad de ver una "mascletá" a la antigua usanza era, sin embargo, el principal interés de los presentes. El espectáculo se dilató algo más de lo esperado porque la mecha, a la que se le habían practicado nudos para ralentizar su natural velocidad, se hizo demasiado lenta. So Juan García Estellés restó importancia a este hecho y se mostró contento con el resultado obtenido en esta ocasión. El gran aplauso del respetable, que pudo sentir muy de cerca los disparos, dio colofón a este ritual con el que los Amigos de la Pólvora persiguen recrear interesantes usos antiguos de las celebraciones populares valencianas. |